Las Google Glass

gafasLas Google Glass son uno de los dispositivos que más interés despiertan en la actualidad. De momento, sólo hay unas pocas repartidas por el mundo (en España, de hecho hay sólo dos) que se están utilizando para desarrollar aplicaciones, para realizar pruebas y para poco a poco “evangelizar” o para enseñar a los expertos, periodistas y público en general, la revolución que nos quiere traer Google y que puede ser el siguiente gran salto tecnológico después de los smartphones y las tabletas.

La experiencia

Una de las cosas que a uno más le intriga con respecto a las Google Glass es “qué se siente” al usarlas. Y lo cierto es que esa “sensación” o “experiencia” es distinta a la de cualquier otro dispositivo electrónico: es distinto que un smartphone, que un ordenador o que unas gafas de visualización como las que usas para ver películas o juegos. Con las Google Glass, una vez ajustadas, sólo notas una tenue zona borrosa en tu campo de visión en la parte superior derecha al elevar al mirada. No están allí continuamente, porque estánpensadas para no estorbarte, sino que tienes que buscar su imagen con los ojos, lo que hace que cuando las estás usando, sin darte cuenta parece que tienes una especie de “tic” en la mirada. Esto es algo que puedes comprobar si tienes la oportunidad de charlar con alguien que las está usando, enseguida notarás que a veces hace un gesto extraño con el ojo y es sencillamente que está mirando la imagen de las gafas.

Como hemos comentado, la imagen se ve como un recuadro en la zona superior derecha de tu campo de visión. Esta imagen se ve pequeña pero muy nítida, como si fuese un panel de información que surge en tu visión de la realidad. Por otro lado, el contraste y el brillo dependen de a dónde estés mirando y varía mucho cuando estás mirando a un lugar en sombra o a una zona muy iluminada. Otra cosa a la que hay que adaptarse es a la colocación de las gafas, porque depende de cómo la pongas verás mejor o peor la imagen, o más “dentro” o más fuera de tu campo de visión. Esto, al principio cuesta un poco más pero después es algo muy rápido y natural, según nos explica Víctor Sánchez.

La idea es que la información que te ofrecen las Google Glass se superponga a lo que estas viendo y no lo sustituya. Es como tener una “ayuda” que se une a tu experiencia real, de manera que no tienes que ir cambiando entre lo que ves en tu dispositivo y en la realidad porque ves las dos cosas al tiempo. Así, la sensación es muy especial y enseguida te das cuenta de los novedoso que es y de las posibilidades que tiene.

El sonido, por su parte, se transmite por vibración sobre el hueso de la cabeza, en lugar de necesitar un auricular. Esto tiene la ventaja de que hace las gafas más cómodas y permite que su sonido no interfiera en lo que escuchas del exterior. Sin embargo, en nuestras pruebas nos ha parecido que el sonido no tiene mucho volumen y a veces, las respuestas de voz no son del todo inteligibles cuando hay ruido ambiente. Así, no tenemos claro que puedas tener una conversación telefónica en un lugar ruidoso con las gafas, de manera que quizá podría haber un auricular complementario que puedas conectar al estilo de los manos libres Bluetooth (aunque lo cierto es que ya serían muchos aparatos en la cabeza).

En este vídeo oficial de Google tienes una (algo dulcificada) aproximación a lo que se siente con las Google Glass y como es la interacción con el dispositivo. Será más aproximada, por supuesto, si como en el vídeo, en un mismo día montas en globo, saltas en paracaídas, haces patinaje artístico, muestras modelos en una pasarela o desciendes en snowboard antes de correr por el aeropuerto, mientras tus Google Glass te indican a qué puerta de embarque te debes dirigir.

El manejo

Como casi todo el mundo sabe, las Google Glass se manejan usando comandos de voz al estilo de los asistentes como Siri de Apple o Google Now. Por el momento, las gafas sólo entienden órdenes en inglés, pero nos ha sorprendido que no tienes que tener un “inglés nativo” o una pronunciación muy perfecta para usarlas. Según nos explica Víctor Sánchez, propietario de las gafas, aunque de momento estén en inglés, la tecnología de reconocimiento de voz está ya en castellano porque es la misma que usa Google Now, de manera que no habrá problema en este sentido cuando las gafas salgan al mercado dentro de casi un año.

Además del manejo por voz, las gafas se usan con una banda táctil en la patilla derecha que funciona de forma parecida a la “Click Wheel” de los antiguos iPod. Con ella vas deslizando hacia atrás o hacia delante y puedes hacer tap o doble tap para seleccionar elementos o activar funciones. Esta es también una de las cosas  a las que tienes que acostumbrarte (aunque es cuestión de minutos), ya que parece que es muy fácil de usar, pero como no estás mirando la patilla de las gafas, tienes que hacer como un violinista y (salvando las distancias) saber dónde está la patilla para hacer tap o deslizar sin mirar.

Por otro lado, las gafas no sólo se activan con las órdenes de voz o con la interfaz táctil, sino que son capaces de interpretar tus giros de cabeza, de manera que pueden hacer cosas muy impresionantes, como por ejemplo, usar un navegador GPS en el que la imagen se va orientando a medida que mueves la cabeza, de modo que ya no tienes que estar moviendo el smartphone para ver en qué dirección tienes que ir, porque sencillamente al mover la cabeza vas viendo cómo cambia el mapa.

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